9:37 AM Edit This 2 Comments »

Espiar


Espiar es uno de esos verbos que poco a poco dejamos atrás. No digo que dejemos de espiar, siempre lo haremos porque el ser humano es voyeur (me encanta esa palabra) por naturaleza. Sin embargo, espiar por espiar, con la emoción que el verbo mismo significa en su sigilosa construcción, sí se olvida. La guerra fría se enfría y el culto a caminar de puntitas encorvados y ver por debajo de la puerta también. Ponerse el dédo índice sobre los labios y abrir mucho los ojos, moverse como un gato acechante y comunicarse casi telepáticamente con el cómplice pierde poco a poco sentido. Ser espía pasa de ser mágico a ser hasta cierto punto vulgar. A medida que la fantasía del espionaje se disuelve, la información por sí misma gana poder mientras que el hecho de espiar lo evapora. Ya no importa el cómo siempre y cuando el chisme que se pesca sea interesante. Agazaparse bajo la cama, dentro de un canasto o detrás de la ventana para medio ver fuera de foco y anónimamente una acción donde se está hablando del súper de la semana pierde la chispa que alguna vez tuvo... y si volvemos a encenderla para ver qué hay detrás de dos kilos de zanahorias y un racimo de cilantro?

Imagen de Glicee Print

10:56 PM Edit This 5 Comments »

Tic-tac-tic-tac. En mi casa hay un reloj de pared. De madera que huele; con péndulo, cuerda y campanadas. Cada hora suena según la indicada y cada media hora suena sólo una vez. Callado cuando hay barullo, ruidoso cuando el silencio. Cuando se es el único despierto en la casa se puede escuchar claramente su sigiloso palpitar y sus estóicas campanadas. Las nueve, las diez, las once, las doce... las altas horas de la noche, que se vuelven sinfonía confundiéndolo todo y descansando a la una, las dos, las tres.

El reloj de pared que parece sentir cada segundo, vivirlo intensamente y dejarlo morir. Las doce campanadas, míticas, cruzaban la noche haciéndome sentir por un momento, por doce segundos, una Cenicienta frente a la computadora intentando hilar las ideas de un ensayo sin perder la zapatilla ni la cordura.

El reloj de pared es el rey de la noche, ordena cuando era demasiado tarde, cuando hay que dejar de escucharlo; dejándose durante el día cubrir por voces, música, cantos, pájaros, televisión, escobas, platos, perro y aire soplando las hojas de los árboles. Vencido sólo por el segundo fatal en el que no da para más y su péndulo dorado deja de reflejar rítmicamente la luz en su vaivén renacentista. La manecilla de la cuerda se detiene hasta que alguien se percata -el reloj de la pared ya se paró otra vez- y papá le da cuerda con una llavecita secreta.

Tic-tac-tic-tac. El reloj de pared, antigüedad que nostálgicamente se aferra a los muros de mi casa. Cómplice del piano, las vitrinas y los libros; que como él han conocido los altos muros viejos de estancias coloniales, empapelados con motivos barrocos y olor de té inglés y pastelitos franceses de las cinco de la tarde. Eterno recordatorio de que la vida pasa, nuestro reloj de pared espera pacientemente llegar a otro tiempo, a otra casa, a otra niña a quien hacer sentir princesa a medianoche.

Imagen de Deviantart por Dx-Disaster

5:26 PM Edit This 2 Comments »

La Estrella
(petite étoile I love you but don't get scared, the post is not about you)

Un desierto oscuro con dunas de colores. Verdes, rojas, amarillas que brillan.

Caminaba y llevaba entre los dedos arena de duna verde, roja, amarilla.

El aire teñía todo de violeta. El vestido, el pelo, los ojos, las dunas.

Una estrella lejana, extranjera, tintilaba en el cielo sobre el desierto.

Alzó los ojos y cubrió la estrella con la mano. Brillaba más cada vez más.

No pudo resistirse y abrió poquito los dedos. La luz de la estrella era tal que le cegó los ojos.

Los ojos violetas de aire. Los ojos cuajados de arena. Los ojos secos de frío y llenos de estrella.

Imagen de cesalv en deviantart.

7:29 AM Edit This 4 Comments »
14 de febrero. Todo es rosa, rojo y blanco. Y rosa. Happy people sale de sus casa a comprar shinny balloons que dicen Be my valentine y tienen a Mickey&Minnie. Todos se ceban de Candy&Chocolate y go out for dinner. Hallmark hace su agosto y millones de Red Hearts aparecen en cartitas, regalos, envolturas, publicidad.
Compra, ama, sé feliz. Just for a day. Isn't that all you need?. Quiero y no quiero ser un Valentine Scrooge. Quiero y no quiero que me den un sparky red balloon. Quiero y no quiero cartas, chocolates, paletas y tarjetas del día del amor. Quiero y no quiero un día para abrazar a alguien y decirle que lo quiero. Por qué UN día? Por qué no puede ser así toda la vida?. Por qué necesitamos que San Valentín nos recuerde que el amor existe y que todo puede ser rosa? Todos los días son del amor... isn't life about love?. Somos seres olvidadizos y curiosos los humanos. Nos alimentamos de ilusiones y fantasías. Eso es el 14 de Febrero. Una ilusión, un pretexto, una respuesta etérea a nuestra infinita necesidad de amor.

Imagen en Flikr de Manzabar.

7:20 PM Edit This 3 Comments »

Es mi culpa. Soy la consecuencia de mis actos. En mí se refleja lo que he hecho y dejado de hacer. Remoto es el día en que por primera vez tomé una decisión por mí misma, consciente de que traería una consecuencia. Me gustaría volver en súper 8 a aquel día y verme a mí, chiquita, con el pelo delgadito y los cachetes rojos decidiéndome por la sonaja roja o por la verde. O la mordedera de estrella. O el señor cara de papa. O el cascabel. Evaluando cuál sería más divertido. Dudando, por primera vez, para empezar la carrera de dudas que es la vida. Hoy, muchos años después y frente al paredón de fusilamiento pienso: y qué hice mal? por qué me pasa esto a mí?. Hoy todavía quiero una súper 8 de vida que con sólo ponerle rewind y play me atiborre de explicaciones. Para entender mis errores. Para no repetirlos.

3:49 PM Edit This 4 Comments »
Hoy me ardían los ojos. Los abrí y cerre muchas veces y sentí que estaba en una fiesta psicodélica. El piso se movía y los colores vibraban pero los ojos no me dejaron de arder. Oxidados, nublados, ardientes. Cansados de leer y no sentir la poesía. De observar y no entender. De encontrarse en el espejo y no brillar. De hablar sin que nadie entienda. De ver y no llorar. De no llorar y ser insensibles. Mis ojos tienen miedo de desaparecer.